Biografía
Enrique de Marchena y Dujarric, nacido en Santo Domingo el 13 de octubre de 1908 y fallecido en la misma ciudad en 1988, fue compositor, pianista, abogado, escritor y diplomático dominicano cuya música se construyó sobre la estética del impresionismo francés.
Formación
Tomó sus primeras clases de piano a los diez años con Flérida de Nolasco y estudió solfeo y teoría en el Liceo Musical con José de Jesús Ravelo. De adolescente tocó el piano en el Cine Colón, amenizando películas mudas, y compuso su primera obra, el vals «Ella», a los dieciséis años; más tarde consideró «Vals en sol» su verdadero punto de partida como compositor. En 1929 se licenció en Derecho por la Universidad de Santo Domingo.
Construir las instituciones
Tocó el corno en la formación fundadora de la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo en 1932 y, según su propia entrada de diccionario, fue uno de los principales fundadores de la Sociedad Pro-Arte en 1937. Desde 1929 y hasta el final de su vida ejerció la crítica musical en el Listín Diario, junto a una carrera paralela como profesor de Derecho.
Un catálogo de cuño impresionista
Su catálogo de más de noventa obras —identificado estilísticamente con Debussy— incluye las piezas para piano «Debussyenne», «Claro de Luna» y «Reverie», el poema sinfónico «Arco Iris» (premiado en el concurso musical de 1944 por el centenario de la República), un divertimento para cuerdas y arpa, y un concertino para flauta y orquesta. De sus veintisiete canciones de amor, doce recibieron el máximo galardón del jurado del Premio Nacional de Música José Reyes en 1979, y su suite coral «Hebraicum» ganó el mismo premio en 1982.
Diplomático y escritor
Fue embajador dominicano en Washington de 1947 a 1954 y delegado ante las Naciones Unidas, y luego embajador en Bonn y Suiza de 1966 a 1969. Miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, escribió además sobre folclore dominicano, entre ellos el ensayo de 1942 «Del areíto de Anacaona al poema folklórico», y fue condecorado tanto por Alemania como por España, recibiendo de esta última la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y, en 1955, la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.
Legado
Compositor, crítico, profesor de Derecho y diplomático de carrera a la vez, Enrique de Marchena pasó seis décadas defendiendo, en salas de concierto y en la prensa, que la vida musical de Santo Domingo merecía dialogar tanto con París y Viena como con su propia tradición popular.