
2003 · Album · 12 pistas
Isidro Castillo Flores, conocido como Isidoro Flores, nació en 1912 en la sección Pajarito del ingenio Quisqueya, en San Pedro de Macorís, y murió en Puerto Rico el 7 de enero de 1973 — un acordeonista de primer orden del merengue típico oriental, un sonido regional propio y distinto del más conocido estilo cibaeño.
De los cañaverales a «La Voz del Yuna»
Aprendió acordeón viendo a su padre manejar un negocio donde se hacían fiestas de campo, y formó su primera agrupación en el ingenio Las Pajas en los años veinte, tocando para los cortadores de caña. Una mudanza a Hato Mayor en busca de oportunidades hizo que un reclutador del ejército, Pedrito Trujillo, viera su talento, y esa conexión le abrió la puerta a veintitrés años al frente de un programa de música típica dominicana en La Voz del Yuna, hoy Certv.
«Cuarteto Flores»
Dirigió su propia agrupación, el Cuarteto Flores, con Tavito Peguero, Neftalí Castro y Juan Cabrera, a veces acompañado por las cantantes Thelma y Celeste Cruz, con la que grabó cinco discos de larga duración. De las más de cien piezas que compuso —en su mayoría merengues, mangulinas y salves—, «Carmela Linda», «Fiesta en la Joya» y «El Gallito Pinto» siguen entre las más conocidas, junto a las salves «Blanca Flor» y «Salve de la Aurora».
Radio, tarima y una disputa de autoría
Su conjunto puso la música de «La Hacienda por la Radio», programa diario dirigido a la audiencia rural, y él mismo apareció, interpretando a un personaje haitiano, en el dúo de comedia folclórica Felipa y Macario, para quienes su tema «Heroína» sirvió de sintonía durante décadas. Defendió públicamente la autoría de «Fiesta en la Joya» después de que el compositor puertoplateño Félix López reclamara la canción como propia.
Exilio y un regreso inconcluso
En 1968, sin poder vivir de su música en el país, emigró a Puerto Rico, donde al año siguiente formó una nueva agrupación, Los Alegres Dominicanos. Tenía todo listo para volver definitivamente a la República Dominicana cuando, la noche anterior a su regreso, se desplomó mientras tocaba el acordeón en una fiesta familiar en Puerto Rico y murió poco después en un hospital de Río Piedras.
Legado
Dos de sus nueve hijos siguieron con la música —Domingo Flores como acordeonista, igual que su padre, e Isidoro «Ply» Flores Jr. como cantante—, y a Isidoro Flores se le recuerda como una de las voces más autorizadas de la música folclórica dominicana, y de un merengue típico que el Cibao nunca terminó de reclamar como propio.

2003 · Album · 12 pistas