Biografía

Alberto Beltrán —Alberto Amancio Beltrán, Palo Blanco, 5 de mayo de 1923 – Miami, 2 de febrero de 1997— fue un cantante de bolero dominicano. Se le recuerda por un disco grabado en La Habana en 1954, y el apodo que le dejó le sobrevivió: El Negrito del Batey.

Primeros años y formación

Apenas alcanzó la escuela primaria. La familia no tenía con qué y de niño vendió golosinas en la calle. La música lo agarró a los catorce, cuando cantó como aficionado en la radio; le fue lo bastante bien como para irse a tomar clases de canto.

Entre 1946 y 1951 pasó por agrupaciones dominicanas, entre ellas Brisas de Oriente, y después armó la suya, los Dominican Boys.

Puerto Rico, Cuba y Myrta Silva

Se fue a Puerto Rico en 1951 y allá grabó El 19 con Los Diablos del Caribe, el grupo de Mario Hernández. De ahí siguió a Cuba —primero Santiago, después La Habana, adonde llegó el 15 de julio de 1954— para trabajar con la cantautora puertorriqueña Myrta Silva en Radio Mambí.

La Sonora Matancera

Un mes más tarde lo mandó a buscar la Sonora Matancera. El 16 de agosto de 1954 grabó con ellos dos boleros en un mismo 78: Ignoro Tu Existencia, de Rafael Pablo de la Motta, y Aunque Me Cueste la Vida, del dominicano Luis Kalaff.

El 16 de noviembre grabó El Negrito del Batey, un merengue de Medardo Guzmán, no un bolero. El disco que hizo famoso a un bolerista no lo era. Se vendió por toda América Latina y le entregó el nombre que cargó el resto de su vida. Ese mismo día grabó Todo Me Gusta de Ti, Enamorado y, por segunda vez, El 19.

Su última sesión con la orquesta fue el 18 de enero de 1955. Cinco meses, y lo definieron.

Venezuela

Pasó un tiempo en Venezuela grabando con la Sonora Caracas, Los Megatones de Lucho y la orquesta de Jesús Chucho Sanoja. El director dominicano Billo Frómeta, asentado allá desde hacía años, lo contrató para dos álbumes grabados en estudios cubanos: Evocación, de 1956, donde cantó solo, y La Lisa-Maracaibo, que compartió con el cantante cubano Carlos Díaz.

En pantalla

Actuó en la serie de televisión Pantalla de Éxitos entre 1964 y 1965, y escribió música para el cortometraje Aquel 19, de 1985.

La grabación duró más que el cantante. Aunque Me Cueste la Vida, que grabó en La Habana en 1954, se usó en Pantaleón y las visitadoras en 1999 —la película de la novela de Vargas Llosa—, cuarenta y cinco años después de la sesión y dos después de su muerte.

Legado

Murió en Miami y lo enterraron con honores en su país. Muy pocos cantantes dominicanos de su generación llegaron a toda América Latina; él lo hizo desde un estudio cubano, con una orquesta cubana, cantando un merengue.

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