Biografía
Carlos Piantini fue un violinista y director de orquesta dominicano. Tocó quince años en la Filarmónica de Nueva York, dirigió orquestas desde Viena hasta Jerusalén, y estuvo una década al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional, lo que lo convierte en el músico dominicano que más lejos llegó dentro de la tradición de concierto europea.
El niño violinista
Nació en Santo Domingo en 1927 y debutó como violinista a los diez años, lo bastante niño como para que la prensa de entonces le pusiera apodos por eso. Estudió primero con Josefita Heredia y Guillermo Jiménez, y después con el violinista austríaco Willy Kleinberg y el checo Emil Friedman.
La Sinfónica Nacional
Tenía catorce años cuando se fundó la Orquesta Sinfónica Nacional, y fue uno de sus miembros fundadores: una orquesta armada por Julio Alberto Hernández y la generación que levantó las instituciones musicales del país. Piantini volvería a ella cuatro décadas después, desde el otro lado del podio.
México y Nueva York
Vivió en México entre 1944 y 1946, trabajando técnica de violín con Joseph Smilovits y Henryk Szeryng y estudiando armonía con Manuel M. Ponce. Después pasó quince años como violinista de la Filarmónica de Nueva York bajo la dirección de Leonard Bernstein, que es una frase poco común de poder escribir sobre un músico dominicano de su generación.
Cuando decidió dirigir en vez de tocar, se fue a Viena a estudiar dirección orquestal con Hans Swarowsky, de cuyos alumnos sale buena parte de cómo se dirigieron las orquestas en la segunda mitad del siglo.
El podio
Dirigió la Filarmónica de Maracaibo, en Venezuela, y se presentó como invitado con la Filarmónica de Nueva York, la Sinfónica de Viena, la Sinfónica Nacional de Washington, la Sinfónica de Jerusalén y la Orquesta Internacional de Italia. Fue además director del Teatro Nacional de Santo Domingo y profesor de estudios orquestales en la Universidad Internacional de Florida.
Director laureado
Dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional entre 1984 y 1994, y al dejar el cargo fue designado director laureado de la institución. Los Premios Casandra lo nombraron mejor artista clásico en el exterior dos veces, en 1989 y en 1992, y recibió la Orden Andrés Bello de Venezuela junto a la Orden Heráldica Cristóbal Colón y la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella. Murió en 2010.