Biografía

Juan Francisco García —nacido el 16 de junio de 1892 en Santiago de los Caballeros, fallecido el 18 de noviembre de 1974 en Santo Domingo— fue un compositor, director y educador musical dominicano, una de las figuras fundadoras del movimiento nacionalista de la música académica dominicana en los primeros años del siglo XX.

Un oído, y ningún camino formal

Mostró aptitud musical desde temprano, estudiando teoría con José García Oviedo antes de aprender por su cuenta el cello y el piano. Su método de composición siguió el del teórico belga François-Joseph Fétis, y a partir de él construyó un catálogo extenso a través de varios géneros.

El conjunto de 1922

Ese año escribió su Cuarteto de Cuerdas n.º 1, que no se estrenó en Santiago de los Caballeros hasta 1929, y también tocó corneta en un pequeño conjunto de gira dirigido por el pianista Julio Alberto Hernández, que llevó repertorio dominicano y cubano por Dajabón, Montecristi y Cabo Haitiano.

Cuba, y un poema de Guillén

En 1925 viajó a Cuba como acompañante del tenor Susano Polanco. Allí conoció al poeta cubano Nicolás Guillén, quien le dio unos versos que se convirtieron en la canción «Espejo», estrenada en esa misma gira; Eduardo Brito la grabó en Nueva York en 1930, llevándola a un público más amplio.

«Quisqueyana»

Su obra mayor más conocida, la Sinfonía n.º 1, «Quisqueyana», terminada en 1935, tomó material folclórico dominicano dentro de un marco sinfónico; la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo la estrenó en el Teatro Olimpia el 21 de marzo de 1941. Escribió además «Simastral», fantasía sinfónica estrenada en 1947, y una Fantasía Concertante para piano y orquesta en 1949, junto a un catálogo amplio de piezas nacionalistas para piano, entre ellas la «Fantasía Indígena», en cuatro movimientos sobre mitología taína, y la pieza «Sambumbia».

Legado

Sus canciones «Mal de amores» y la criolla «Margarita del Campo» entraron al repertorio popular, y su «Himno a la Bandera» se volvió uno de los clásicos patrióticos del país. También dio clases —entre sus alumnos estuvo la pianista Margarita Luna de Espaillat— y escribió sobre historia y folclore de la música dominicana. Murió en Santo Domingo en 1974, a los ochenta y dos años, después de más de medio siglo construyendo, junto a contemporáneos como Julio Alberto Hernández y Juan Espínola, una tradición de música académica que tomaba su material directamente del folclore dominicano en lugar de importarlo de Europa.

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