
1984 · Album · 8 pistas
July Mateo, conocido durante toda su carrera como "Rasputín," fue un trompetista, arreglista, director de orquesta y cantante dominicano, nacido Julio César Mateo Bautista el 23 de septiembre de 1955 en Hato Mayor del Rey. Pasó la primera mitad de su carrera dentro de las secciones de metales de otros y la segunda al frente de su propia orquesta, y escribió un merengue — «Viejo año» — sin el cual la República Dominicana no ha podido despedir un año desde entonces.
Primeros años y la trompeta
Mateo venía de Hato Mayor, la pequeña provincia del este cuya capital, Hato Mayor del Rey, queda en tierra de ganado y caña, lejos de la industria musical de Santo Domingo. Llegó a esa industria como metalista y no como cantante, y la trompeta siguió siendo la base de todo lo que hizo después: definió su manera de componer, de arreglar y, con el tiempo, el sonido de su propia orquesta. Además de "Rasputín" respondía también a "El Monje," un segundo apodo que lo acompañó en esos mismos años.
Los años de orquesta
Desde finales de los setenta y a lo largo de los ochenta, Mateo trabajó como trompetista y arreglista en varias de las orquestas que definieron el merengue dominicano en su período más competitivo, entre ellas Los Hijos del Rey, Los Kenton y la orquesta de Wilfrido Vargas. Fue la época en que el merengue se rearmó sobre secciones de metales más ajustadas y tempos más rápidos para un público internacional, y Mateo la vivió justo en el asiento donde ese trabajo ocurría: escribiendo los metales, no cantando encima de ellos.
Orquesta propia
A mediados de los años ochenta Mateo formó su propia orquesta y pasó al frente, de arreglista a director y voz principal. Los discos llegaron rápido: el álbum Como Nadie en 1984 y Rasputín, publicado en Venezuela ese mismo año y prensado de nuevo en 1985, llevaron una seguidilla de canciones a los primeros lugares de la radio dominicana. Su canto era llano y directo antes que virtuoso, y le convenía a un repertorio más interesado en decir algo que en lucirse.
Canciones emblemáticas
El núcleo de su catálogo pertenece a ese tramo de los años ochenta:
«Oye» — conocida también por su primer verso, «Abre tus ojos», su canción más citada y abiertamente optimista,
«Viejo año» — un merengue de fin de año convertido en fijo de la Nochevieja dominicana,
«Primavera», «El ilegal», «Titiguay» y «Toda la vida»,
y «Como nadie», «El carrito», «Te olvidé», «No seas boba», «Anja Unjú», «Martinha», «Yo también» y «Canta mundo».
Últimos años y muerte
Un accidente cerebrovascular a mediados de la década de 2010 llevó a Mateo a cuidados intensivos y le dejó complicaciones de salud permanentes; nunca volvió del todo a los escenarios. Murió en su residencia de Santo Domingo a principios de noviembre de 2018, a los 63 años, de un accidente cerebrovascular; fue sepultado el 5 de noviembre en el cementerio Parque del Prado, en la carretera Guerra–Bayaguana.
Legado
La posición de Mateo descansa en una combinación poco frecuente entre los frontmen del merengue dominicano: fue primero metalista y arreglista de oficio, y la orquesta que terminó dirigiendo la construyó alguien que la entendía desde dentro de la sección de metales. Sus canciones conservaron un optimismo llano en un momento en que el merengue vendía sobre todo velocidad y espectáculo.
«Viejo año» es la pieza que lo sobrevivió. Suena en toda la República Dominicana cada 31 de diciembre, y por eso los titulares que anunciaron su muerte en noviembre de 2018 echaron mano de la misma frase: que Rasputín no había llegado lo bastante lejos en el año para despedir otro viejo.

1984 · Album · 8 pistas
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