Biografía
Kilvin Peña es un bajista de Santiago. Toca bajo acústico y eléctrico, y algo de teclados, y ha pasado su vida de trabajo en la sección rítmica de las bandas de otros, que es donde de verdad se hace el jazz dominicano.
Primero el típico
Agarró el bajo a los quince años y empezó tocando música típica: la música de acordeón del Cibao, donde el bajo tiene que sostener un pulso que no para de moverse. De ahí pasó a la Escuela de Música de Bellas Artes por el estudio formal, tomó clases de jazz y se quedó.
El recorrido importa. Un bajista que aprende el instrumento dentro del típico llega al jazz sabiendo ya cómo marcar contra un acordeón, y eso no lo regala ningún conservatorio.
Las noches de los lunes
Se fogueó jammeando en el Bar es Teatro del Teatro Nacional, donde la Guy Frómeta Band tenía los lunes y los jóvenes se sentaban con los veteranos. Antes de cumplir veinticinco ya había trabajado con el Roberto Santana Quartet, el saxofonista Carlos Estrada, el trompetista José Luis Almengot, Fellé Vega, Rafelito Mirabal y el trío de Jonatan Piña Duluc.
Las influencias que enumera dicen qué clase de bajista quiso ser: Fellé Vega, Rafelito Mirabal y Quique del Rosario aquí, y Jaco Pastorius, Charlie Haden, Chick Corea y John Patitucci afuera. Charlie Haden y Jaco Pastorius son respuestas opuestas a la misma pregunta, y escoger las dos es una respuesta de músico de trabajo.
Veinte años en la sección
Ha seguido solicitado. Tocó en el homenaje del Festival Arte Vivo al bajista Pengbian Sang junto a los demás músicos de su instrumento; ocupa la silla de bajo del Sistema Temperado de Rafelito Mirabal, incluida la noche que compartió cartel con El Prodigio; y acompaña a Oscar Micheli cuando el pianista lleva grupo a Santiago.
También enseña. Al menos un bajista dominicano más joven cuenta sus clases con él al lado de las que tomó con Quique del Rosario, que es como se sostiene una escena de este tamaño.