Biografía
Casandra Damirón fue una cantante, bailarina y folclorista dominicana conocida en todo el país como La Soberana. Armó la primera compañía dominicana de danza folclórica que salió a girar por el mundo, y los máximos galardones de las artes dominicanas llevan su nombre desde dos años después de su muerte.
Barahona
Nació en Barahona en 1919 y ya actuaba a los seis años, en las veladas que organizaba allí el Teatro La Unión. Aprendió piano y guitarra de niña, hizo su primera presentación formal a los once en el centro de cultura del pueblo, y en 1933 se mudó con su familia a la Zona Colonial de Santo Domingo.
Club Antillas
Su debut en la capital fue en 1939, en el Club Antillas. Volvió al año siguiente, la noche en que estrenaba allí la orquesta Antillas dirigida por el pianista y compositor Luis Armando Rivera González, recién llegado de Cuba, y cantó un bolero de Agustín Lara delante de una sala llena. Él se puso a trabajarle el repertorio por las tardes en el Ateneo Dominicano.
Su tío Fello Damirón le preparó una serie de presentaciones en La Voz del Yuna, la emisora de Bonao que entonces decidía a qué artistas dominicanos oía el país. Se quedó en Bonao, donde por allí pasaban Lope Balaguer, Esther Borja y Olga Chorens.
La Soberana
Las canciones que la fijaron fueron Cosita Linda y Maldición Gitana, del compositor panameño Avelino Muñoz, en 1946. Detrás vino un contrato en San Juan, su primera temporada fuera del país, y después La Habana, donde trabajó los programas de televisión y los clubes nocturnos junto a Benny Moré y de donde volvió cargada de reconocimientos. Las revistas cubanas de la época la cubrieron como estrella de visita y no como curiosidad.
La compañía de danza
En 1955 el gobierno montó una feria mundial en Santo Domingo, y llegaron a ella las mejores compañías folclóricas de Europa y América mientras el país anfitrión no tenía nada que lo representara formalmente. Damirón reunió casi sobre la marcha a los mejores bailarines de la isla y la armó: merengues, palos, mangulinas y carabinés, bailados por gente que se había criado con ellos.
A la compañía la nombraron embajadora de la cultura dominicana, y con ella viajó a Francia, Suiza, España, Suecia, Estados Unidos y Argentina. Después de una función en París la prensa francesa escribió que no era una soberana sino una emperatriz, y describió su manera como terciopelo y dinamita a la vez.
El repertorio
Casi todo lo que se recuerda cantado por ella lo escribió Luis Armando Rivera González: Reina, Rosas para Ti, Vida, Llegaste a Mí, Porque Dudas, Yo No Sé, Mi Cielo, Ella, La Salve de Monte Adentro, Baile Mi Merengue, El Merengue y la Plena y Noche Tropical, además de la música de Eres Todo en Mi Vida. Fuera de ese catálogo tomó Campanitas de Cristal, del puertorriqueño Rafael Hernández.
Aquí Nosotros
El resto de su vida lo dedicó a enseñar. Fundó escuelas de baile, empujó para que las artes se estudiaran en la escuela pública, y a mediados de los setenta creó un programa de televisión folclórico, Aquí Nosotros, que salía los domingos por la mañana en la televisión estatal con el propósito declarado de que los jóvenes aprendieran a bailar sus propios ritmos. En 1974 escogió a Sonia Silvestre para atender a la compañía folclórica nacional de Cuba durante los juegos celebrados en Santo Domingo, y así fue como Cuba la oyó por primera vez.
El Soberano
Murió en Santo Domingo en diciembre de 1983. Dos años después la Asociación de Cronistas de Arte fundó en su nombre los Premios Casandra, que se celebraron así hasta 2012, cuando un conflicto entre la asociación y la familia de la artista por el derecho sobre el nombre llevó a rebautizarlos Premios Soberano — por su apodo en vez de por su nombre, lo que dejó el homenaje en pie y la discusión sin resolver.
El Senado la declaró gloria del arte y la cultura nacional. El edificio de la televisión estatal lleva su nombre por ley, igual que una estación de la línea 1 del metro de Santo Domingo, la avenida de entrada a Barahona y un barrio de esa ciudad, y tiene una estrella en el paseo de la avenida Winston Churchill.