Biografía

Marino Pérez —Esteban Marinito Pérez, nacido en Guayabo Dulce, Hato Mayor del Rey, el 26 de diciembre de 1946 y muerto en San Pedro de Macorís el 26 de julio de 1991— fue un cantante, guitarrista y compositor dominicano. Le dicen el padre de la bachata de amargue, y escribió sobre la cárcel, la miseria, la prostitución y el trago en una época en que la radio dominicana decente no decía esas palabras.

Treinta y cinco centavos al día

Se crió en el campo, pescando y nadando en los ríos que después aparecieron en sus canciones. A los catorce se fue a cortar caña por treinta y cinco centavos la jornada.

Su hermana se había mudado a Placer Bonito, en San Pedro de Macorís. Nueve años después él se fue detrás, y la ciudad es donde arrancó la música: se juntó con Negro Sánchez, Suri Domínguez, Julito Reyes y Ramón Marrero, y componían juntos en casa de Sánchez, allá en Loma del Cochero. Sus dos primeros discos, Sin Rumbo y Entre Copa y Copa, no vendieron nada.

Los Cibernéticos

En los setenta Cristóbal Acosta armó Los Dominicanos del Ritmo —todo el mundo les decía Los Cibernéticos— y Marino entró. Se reunían en El 28, un local de la calle 30 de Marzo, y en ese salón se hizo el grupo.

Aclamando el Licor fue el disco que lo abrió. Los locutores lo cargaron: Gregorio Justiniano en Radio Mar, Michel y Domingo de los Santos en Radio Dial, Edwin Emmanuel —El Bravo— en Radio Oriente. Con Los Cibernéticos llenó el Apollo Disco Club. Tony Berroa le tocó la segunda guitarra.

De qué hablaban las canciones

El Trago de Olvidar, De Taberna en Taberna, La Espero Bebiendo, Quiero Beber, Bebiendo Seguiré. Los títulos son el argumento. Cantaba de la cantina y de la mujer que se fue y de la botella que viene detrás, y lo hacía sin la lástima de sí mismo ni la burla que los críticos del género le achacaban.

Su manera de vivir le atrajo las críticas previsibles, y él las contestó con una canción: Que Sigan Criticando. Ay Mami, La Historia de Marino y No La Quiero Ver Con Otro son las que todavía suenan.

Los álbumes van de La Tragedia de un Veneno en 1970 a Boleros y Los Éxitos de Marino Pérez en 1979, Por Mi Madre Que Yo No Fui en 1980, De Eso Me Río Yo en 1981 y 15 Éxitos en 1985.

Lo que nunca cobró

Otros hicieron dinero con lo que él escribió. Wilfrido Vargas llevó al éxito internacional versiones armadas sobre sus composiciones. Pérez no tenía a nadie que lo asesorara en derechos, las disqueras se quedaban con la propiedad, y él andaba detrás de que lo pusieran en la radio y no detrás de las regalías, que era como funcionaba entonces para todos los de su posición.

El entierro

Murió en su casa, en la calle Romana Gonzáles del barrio México de San Pedro de Macorís, a los cuarenta y cuatro años. Radio Dial lo anunció y la ciudad salió. La caravana fúnebre llegó al cementerio cerca de Santa Fe cuando todavía venía gente saliendo del parque Duarte detrás: uno de los entierros más grandes que ha visto esa ciudad.

Las canciones nunca se fueron de la radio. En 2017 se presentó un documental sobre él; Vakeró ha llevado su bachata al rap; y todavía hay cantantes que arman homenajes alrededor de él y de Ramón Cordero.

Discografía

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