Biografía

Rico López, de nombre Benigno Ricardo López y nacido en Sabana de la Mar, fue un cantante y compositor dominicano que trabajó por igual el merengue y la salsa. Es una de las mejores voces de su generación y una de las menos escritas.

Botellas, maní, zapatos

Nació pobre, y se pagó él mismo la secundaria en la capital trabajando la calle alrededor de las clases: botellas, maní, zapatos, según la hora y el día. La voz salió de ese trabajo y no al margen de él. Un vendedor vende cantando, y el pregón es una forma con reglas propias sobre dónde tiene que caer la frase.

No es un detalle de color. El pregón es una forma vocal de verdad, con su fraseo propio y sus razones para apoyarse en ciertas sílabas, y un cantante que lo aprendió en la calle llega a una tarima sabiendo ya cómo pasar por encima del ruido.

Una beca lo hizo ebanista y se construyó su propia guitarra, que fue con la que serenateaba a sus compañeros de clase. A los veinticinco entró a la academia de policía, no para ser policía sino para meterse en la Banda de la Policía Nacional, donde aprendió güira y cantó merengue en bailes grandes.

Sustituir a Johnny Ventura

Dejó la policía en 1966 por la Orquesta Santa Cecilia de Bienvenido Bustamante, y después por la de Rodolfo Manzano. Dos años más tarde Johnny Ventura ya no podía dirigir su Combo Show y López ocupó su lugar al frente.

Ahí grabó El Gago, que pegó, y se fue a Nueva York como voz principal de la banda para una temporada de seis meses en el salón del Havana San Juan Hotel. De vuelta al país se volvió cara fija de la televisión.

Siete años con Solano

En 1971 Rafael Solano lo invitó a su orquesta y se quedó siete años, repartiendo las voces con Vinicio Franco y escribiendo varios de los éxitos. Por lo que se hizo conocido fue por el material rápido —guaguancó, guaracha, son montuno—, que en una orquesta dominicana de esa época significaba que era él quien cargaba el lado cubano del repertorio.

Canto de Remos

En 1977 Armando Beltré, uno de los trompetistas de Solano, le arregló un disco y lo respaldó con un Conjunto Especial de once músicos: tres trompetas, dos saxofones, piano, tres, y percusión suficiente para medirse con cualquier cosa que se estuviera grabando en Nueva York ese año. Lo grabaron en el Estudio Fabiola de Santo Domingo y Ansonia lo publicó como Canto de Remos.

López escribió la mitad del álbum. No Te Puedo Olvidar es la pieza que hay que oír: un guaguancó con letra de despecho, cantado con una melancolía que el tempo no suaviza en nada. Vinicio Franco está en el coro.

Es un disco oscuro y no debería serlo. La salsa está escondida entre los merengues, que es probablemente por qué los coleccionistas le han pasado por al lado cincuenta años.

Su propia orquesta

Detrás vino un álbum de merengues para Ansonia con su propia banda, Los Mensajeros, y después un acuerdo de distribución como Rico López y su Orquesta con Kubaney, el sello de Solano, para tres discos más, casi todos de merengue.

Murió en 1991, a los cincuenta y uno. Dos álbumes de Ansonia y una tanda de elepés de Kubaney es lo que queda, y casi nadie los ha mirado desde entonces.

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